Durante gran parte del siglo 20, la publicidad se centró en persuadir al consumidor mediante ideas creativas y mensajes innovadores. Dos figuras representativas de la época como Rosser Reeves y David Ogilvy impulsaron este enfoque, defendiendo la importancia de propuestas diferenciadoras y el valor de la investigación del consumidor. El objetivo era transmitir al público una promesa clara y única del producto, usando la creatividad como herramienta estratégica para destacarse en un mercado competitivo. Reeves introdujo el concepto Unique Selling Proposition (USP), que defendía la forma de comunicar al público la promesa diferenciadora del producto o servicio, mientras que Ogilvy apostó por la investigación del consumidor y la creatividad elegante, considerando la publicidad como información bien contada. Transformación digital y publicidad Con la llegada de internet y el avance de las tecnologías digitales, el paradigma publicitario cambió. El foco dejó de estar en la mera persuasión del consumidor para centrarse