Hace años trabajé en la industria alimentaria en Colombia. Lideré Recursos Humanos en el sector cárnico y en empresas de cultivo y manufactura. Así, observé algo que sigue resonando: la presencia valiosa y transformadora de las mujeres en toda la cadena productiva de alimentos.

Las mujeres son clave desde el campo y el cultivo, pasando por producción y calidad, hasta la gestión administrativa. Así, su labor permite que los alimentos lleguen a millones de mesas con seguridad y propósito. La industria alimentaria no solo produce bienes, sino que también sostiene la vida de la humanidad.

La mujer en la raíz: nutrición y cultivo

En la agricultura, las mujeres están presentes en cada semilla, en cada ciclo de cultivo y en cada proceso de nutrición. Su talento, responsabilidad y observación las convierten en guardianas de la alimentación.

Según la FAO, en América Latina y el Caribe representan el 36% de la fuerza laboral en sistemas agroalimentarios, aportando a la sostenibilidad y continuidad de estos sistemas.

En Estados Unidos, la participación femenina en agricultura llegó al 26% en 2022. Así muestra su avance en un sector tradicionalmente masculino. Su rol crece y es motor de innovación, seguridad alimentaria y sostenibilidad en la cadena productiva.

La mujer en la transformación: manufactura y calidad

En la manufactura, las mujeres transforman materias primas en alimentos seguros y confiables. Su presencia en plantas, líneas de empaque y control de calidad garantiza estándares de inocuidad y trazabilidad.

En México, Centroamérica y EE. UU., las mujeres son el 30% de la fuerza laboral en manufactura de alimentos y bebidas. Además, ocupan roles clave en operaciones, aseguramiento de calidad y mejora de procesos.

Más allá de los porcentajes, su aporte se refleja en una cultura de cuidado, disciplina y responsabilidad que incide directamente en la confianza del consumidor.

La mujer en la articulación: gestión y liderazgo

Sumada a la producción, la mujer lidera la articulación de la cadena productiva de alimentos: coordina equipos, gestiona recursos, asegura estándares y conecta con clientes y comunidades.

Su liderazgo efectivo permite que lo sembrado y producido llegue al mercado, manteniendo la eficiencia, la sostenibilidad y una visión de largo plazo.

Alimentar con propósito y responsabilidad

Reconocer el rol femenino en la cadena productiva de alimentos es un orgullo y una muestra de su fuerza estratégica. Además, su liderazgo garantiza eficiencia, calidad y sostenibilidad en un contexto global desafiante. Así, se consolida como factor clave para una cadena productiva de alimentos más consciente y responsable.