El nearshoring funciona en México (Forbes México)

Publicado: 23 septiembre, 2022

Según Banxico, el 16% de las empresas a nivel nacional reportaron incrementos en la demanda de sus productos o en la inversión extranjera directa como consecuencia del nearshoring.

Dice un conocido refrán que “a río revuelto, ganancia de pescadores”, y llevamos meses hablando sobre las oportunidades que se presentan para México en un escenario en el que el río no podía estar más revuelto y el país azteca, ante la falta de motores económicos y dinamismo, no podía ser más pescador. Pues un fenómeno del que veníamos hablando hace meses comienza a darse de una manera más frecuente y esa oportunidad que suponía este fenómeno para una economía como la mexicana, a la luz de los datos, es cada vez más una realidad.

Repasando un poco…

Con la llegada de la pandemia, el cierre y la posterior reapertura, la ruptura que se originó en las cadenas de suministro, provocada en parte por la dependencia de la producción asiática, motivó a muchísimos empresarios en todo el planeta a iniciar una relocalización de sus centros de producción. Teniendo en cuenta la dependencia asiática, con un 35% de la producción de manufacturas concentrada en territorio chino, muchas empresas en todo el planeta optaron por iniciar una relocalización que, en cierta forma, permita diversificar mejor el riesgo asumido en esta crisis por semejante concentración.

A través de estrategias como el nearshoring, los empresarios optaron por diversificar el riesgo acercando las cadenas de producción a los destinos comerciales. De esta manera, una situación similar en el futuro no condiciona ni determina el abastecimiento en el país, al menos de la manera en la que ocurre en estos momentos. Teniendo la producción más diversificada, se evitan los cuellos de botella, el desabastecimiento, así como todos estos sucesos que, hasta la fecha, han provocado pérdidas millonarias a las empresas y, en consecuencia, han limitado a las economías tanto tiempo.

Pero al igual que los países productores se benefician de este nearshoring, también se benefician aquellas economías que reciben toda la demanda, la inversión, así como todo lo que conlleva este nearshoring. Si España produce en China y escoge otro destino para producir parte de su producción, el otro destino se beneficiará del capital español, del empleo creado, así como todo lo que de esta situación se deriva. Y si Estados Unidos decide producir en otro lugar, el capital estadounidense repercutirá en aquella economía en la Estados Unidos decida instalarse.

Esta es la situación de la que hablábamos, que podría beneficiar a México y que, a la luz de los datos, identificamos bastante bien.

El momento que atraviesa en este sentido el país azteca, teniendo en cuenta su relación con los mercados y, especialmente, con Estados Unidos, es idóneo. Desde hace un tiempo, México es el principal socio comercial de los Estados Unidos. La renovación del T-MEC y la apertura comercial que presenta el país otorga confianza y garantías a un país estadounidense que cada día deposita más capital en tierra azteca. Y el nearshoring, en un escenario de necesidad e incertidumbre como el actual, podría articularse a través de México si tenemos en cuenta todo lo anterior, así como la propia situación geográfica –privilegiada– que ocupa el país.

En estos momentos, como analizamos hace unas semanas, muchas empresas norteamericanas, como Tesla, DHL, entre otras, o fabricantes de ropa y calzado como Vans, atendiendo a todo esto que mencionamos, es decir, a esa dependencia asiática, así como al cocktail que se formó con todo lo sucedido, están preparándose, a la vez que reorganizan su cadena de suministro, priorizando la relocalización de la producción a zonas más cercanas al punto de consumo. Y teniendo en cuenta esa cercanía, así como las relaciones establecidas, el lugar escogido es México.

Por todas estas razones, y, en conclusión, Banxico ha comunicado en un informe que el 16% de las empresas a nivel nacional reportaron incrementos en la demanda de sus productos o en la inversión extranjera directa como consecuencia del nearshoring en los últimos doce meses. Pues el nearshoring es una oportunidad única para México, y de aprovechar este motor de crecimiento económico como es debido, todavía está a tiempo de darle la vuelta a la situación y salir del estancamiento en el que se encuentra.

 

Fuente: Forbes México