Para Ericsson, líder en soluciones de conectividad, las tecnologías de última generación pueden acelerar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para así contribuir al bienestar ambiental y social.
El 2030 se aproxima rápidamente, marcando el plazo límite establecido en 2015 para alcanzar los objetivos de la Agenda 2030. En este contexto, es crucial evaluar el progreso y reconsiderar los desafíos persistentes, teniendo en cuenta las herramientas e innovaciones que pueden acelerar la creación de un mundo más sostenible y equitativo. Una de estas herramientas es la digitalización.
La digitalización es un motor del desarrollo sostenible. De acuerdo con una investigación, en promedio, un aumento del 10% en la adopción de banda ancha móvil provoca un incremento inicial del 0.8% en el Producto Interno Bruto de un país. Ni qué decir del impacto que las eficiencias logradas gracias a tecnologías como 5G, Inteligencia Artificial e Internet de las Cosas, pueden tener en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.
De acuerdo con investigaciones de Ericsson, las tecnologías de generaciones legado, es decir las anteriores como 4G, tienen el potencial de permitir una reducción en las emisiones globales de gases de efecto invernadero de hasta un 15% para el año 2030. Este porcentaje aumenta cuando consideramos soluciones que dependen de la conectividad y el 5G. Una investigación centrada en la Unión Europea mostró que con estas soluciones la reducción potencial de emisiones es de casi un 20%, lo cual equivale a las emisiones de España e Italia combinadas o a la mitad de las emisiones de un país como México.
Además, los resultados de un análisis realizado por Ericsson en 181 países desde 2002 hasta 2020 han establecido una conexión clara entre la conectividad y la reducción de emisiones de carbono. El estudio reveló que un aumento del 10% en el uso de banda ancha móvil puede resultar en una disminución del 7% en las emisiones per cápita.
Es importante subrayar que, aunque la digitalización puede contribuir a la reducción de emisiones de CO2, el aumento en la cantidad de dispositivos y sistemas conectados podría incrementar el consumo de energía. Sin embargo, la evidencia indica que, a medida que ha crecido la penetración de la banda ancha, tanto fija como móvil, las emisiones han disminuido a nivel nacional.
Para que esta tendencia se mantenga, es esencial garantizar que el aumento en la demanda de tráfico y datos no anule los beneficios energéticos. Por lo tanto, resulta fundamental redefinir el concepto de “las mejores redes” como aquellas que no solo ofrecen alto rendimiento, sino que también son efectivas en el uso de energía y sustentables.
Empresas como Ericsson han demostrado que esto es posible. Según el Informe Anual de Sustentabilidad de 2024, publicado recientemente, esta compañía ha conseguido reducir el consumo de energía de un sitio de radio típico en un 37% en apenas tres años, avanzando de manera decidida hacia la meta de reducir este consumo en un 40% para 2025.
El desarrollo de equipos más eficientes contribuye además a reducir la huella de carbono del sector. De acuerdo con este informe, Ericsson ha reducido en 37% las emisiones totales de gases de efecto invernadero de su cadena de valor comparadas con las emitidas en 2020. Esto se debió principalmente a la reducción de emisiones del uso de los productos vendidos, incluyendo mejoras en el rendimiento energético del equipo de red y un aumento en las compras de electricidad renovable por parte de los operadores de telecomunicaciones.
De esta forma, se comprueba que es posible mejorar el rendimiento energético de los equipos, ofreciendo una mayor capacidad. Esto también genera valor financiero al ayudar a reducir los gastos operativos relacionados con el consumo de energía.
Ahora más que nunca, la conectividad actúa como el sistema nervioso de la sociedad. Sin embargo, no es suficiente simplemente tener acceso a Internet; este acceso debe ser significativo, es decir, debe mejorar la calidad de vida y ofrecer mejores oportunidades a los usuarios. La brecha digital no se refiere únicamente a la falta de acceso a la tecnología, sino también a las diferencias en su uso y en la adquisición de habilidades necesarias para aprovecharla eficazmente.
En el caso de los jóvenes, esta brecha de digitalización se manifiesta en la falta de habilidades avanzadas que demanda el mercado laboral. Para contribuir a cerrar estas brechas, Ericsson creó la iniciativa de educación Connect to Learn, a través de la cual se busca acercar oportunidades de educación de calidad para la adopción de habilidades digitales avanzadas en diferentes sectores de la población.
Gracias a esta iniciativa y a través de diferentes alianzas con clientes, gobiernos y organizaciones internacionales, 567,000 niños y jóvenes de 45 países se han visto beneficiados por algunos de los programas que incluye esta iniciativa.
En México, Ericsson ha establecido diversos acuerdos con universidades y empresas para capacitar tanto a estudiantes y profesores universitarios como a alumnos de educación básica en habilidades digitales avanzadas. Esto no solo ayuda a preparar a los jóvenes para satisfacer la demanda del mercado laboral del futuro, sino que también les proporciona las habilidades necesarias para desarrollar aplicaciones tecnológicas capaces de abordar desafíos globales.
Con estas acciones, se refleja la convicción de Ericsson de que el 5G, la digitalización y tecnologías de última generación, la innovación en equipos de telecomunicaciones y la cooperación interinstitucional, tanto pública como privada, pueden definitivamente acelerar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, contribuyendo al bienestar ambiental y social.
Fuente: Forbes.com.mx