En estos años de pandemia muchas personas han tenido que resguardarse en casa y hasta ahí les han llegado entregas de productos que adquieren. Las vacunas mismas son enviadas por servicios de paquetería.

No obstante, en esta crisis la industria de la logística, declarada como actividad esencial, enfrenta una situación contradictoria: el crecimiento del sector debido a una mayor demanda, la contratación de más personal y al mismo tiempo la escasez de talento, así como la incorporación acelerada de robots debido a la automatización de tares según el Informe de tendencias sobre el futuro del trabajo en la logística, elaborado por DHL.

Tan sólo en México, la empresa alemana contrató 4,000 personas más para abastecer la gran demanda que se vino con la covid-19.

“El envejecimiento y la consiguiente escasez de mano de obra afectan las cadenas de suministro a escala mundial”, se señala en el documento. Las generaciones millennial y la Z “buscan trabajos con propósitos diferentes, tareas menos repetitivas y entornos de trabajo más flexibles”.

Con la tendencia que se está viviendo en la pandemia y “después de un crecimiento lento en las últimas dos décadas, la adopción de robots industriales aumentará casi siete veces a nivel mundial a 20 millones para 2030”, señala el reporte.

El entorno que creó la covid-19 ha sido “un catalizador que aceleró de manera significativa una adopción más robusta de ese tipo de tecnologías. Pero también modalidades de empleo como el teletrabajo y el trabajo híbrido, que en logística no estaban tan adoptadas”, dice en entrevista Eduardo García, vicepresidente de recursos humanos de DHL en México.

Las máquinas, nuevamente, “transformarán la forma de trabajar actual”, prevé el estudio. “La colaboración hombre-máquina se acelerará a medida que se utilicen robots en más pasos de la cadena de suministro y se optimice aún más la protección de seguridad”. Sin embargo, esto sigue causando preocupación en al menos la mitad de las personas que laboran en esta industria.

Robots, ¿amigos o enemigos?

Mientras muchos sectores estaban detenidos, “la cadena de logística se volvió crítica. Sobre todo, porque trabajamos con el sector farmacéutico, distribuimos medicinas y vacunas”, dice Eduardo García. En este tiempo, asegura, ha garantizado que a ningún hospital o clientes en general les dejen de llegar los medicamentos y otros productos que son enviados desde los fabricantes.

Pero también abastecen a la industria automotriz o el comercio minorista (retail) que, por el contrario, tuvieron un gran decremento en sus entregas por la falta de insumos.

“Y para mantener la fuerza de trabajo y no despedir a nadie, la movimos a operaciones como comercio electrónico”. Cuando se reactivaron, volvieron a ajustar las áreas manteniendo el empleo de todas las personas, sostiene.

La plantilla actual de la empresa alemana en este país supera los 13,500 elementos, a nivel mundial son casi medio millón. Sin embargo, “el envejecimiento de la mano de obra y la subsiguiente escasez de fuerza de trabajo a escala mundial” es un problema para la industria de logística, de acuerdo con el reporte.

El aumento de trabajo para unos sectores y la necesidad de proteger al personal de los contagios y la falta de personal aceleraron la incorporación de los robots.

Según el informe, “9 de cada 10 trabajadores de logística creen que la tecnología ha sido beneficiosa para su función en los últimos 5 años y seguirá siéndolo en los próximos 10 años. Sin embargo, más del 50% todavía ve la tecnología como una amenaza potencial”.

Más bien “es un complemento ante la escasez de talento”, explica el vicepresidente de Recursos Humanos de DHL en México. “Al haber una mayor demanda por mano de obra, hay escasez y esta colaboración con las maquinas ayuda a cerrar esas brechas”.

El ejecutivo ve otra ventaja: los robots hacen las tareas repetitivas “que no les gusta hacer a las nuevas generaciones y nos permite ocupar a esa fuerza de trabajo en otros procesos que la máquina no puede hacer”.

Más que una sustitución, dice, “es un complemento que ayuda a las industrias a levantar productividades y a los colaboradores a acelerar su desarrollo de otras habilidades”.

Nuevas generaciones, nuevas formas de trabajo

“Acelerado aún más por la pandemia, la fuerza laboral flexible y bajo demanda será un modelo futuro dentro de la industria de la logística, que afectará tanto a los puestos operativos como de oficina”, advierte el reporte de DHL.

El trabajo bajo demanda implica que no se está contratando de manera permanente, sino por el tiempo que la empresa requiera la prestación de servicios o la persona pueda y desee laborar. Aún hace falta una regulación sobre esta nueva categoría no sólo en México, sino en muchos países, pero para explicarla mejor es como el modelo que utilizan plataformas como Uber.

“Dado que la logística es una industria que requiere mucha mano de obra y es muy sensible a las fluctuaciones de la economía global, uno de sus mayores desafíos es hacer coincidir el número óptimo de trabajadores con la demanda operativa”, indica el reporte.

Según el documento, “las aplicaciones móviles y el software dinámico de programación de personal pueden unir a los trabajadores temporales con las instalaciones y los turnos donde la demanda es alta, y es probable que se conviertan en algo común en el futuro cercano.

Al tiempo que sucede eso y a medida que las generaciones millennial y Z “reemplazan gradualmente a los jubilados, buscan trabajos con más propósito y tareas menos repetitivas, y seleccionan intencionalmente empleadores con entornos de trabajo más flexibles y basados en valores”, asegura el informe.

El 40% de las personas que laboran para la trasnacional en México tiene entre 18 y 29 años, informa Eduardo García. “Mientras la generación millennial quiere un crecimientos y desarrollo acelerado, la generación Z quiere hacer tareas menos repetitivas”.

Lo que queda ante las nuevas formas de trabajar en la industria logística es “capacitar a la gente para afrontar los cambios que estamos viviendo de manera acelerada”, dice el ejecutivo. “No siempre se tienen respuestas, pero hay que soluciones”.

Fuente: El Economista / CDMX / Internet, Información