Inversión en obras para la reactivación

Publicado: 23 junio, 2020

Los efectos económicos De la pandemia por el COVID–19 constituyen una gran preocupación para todas las economías del mundo. Los pronósticos de la caída que tendrá el PIB global son generalizados y alarmantes. La OCDE indica que podría ser de -6 por ciento para la economía mundial, que se incrementaría a -7.6 por ciento si se da un segundo brote de coronavirus. En el caso de México éstas se sitúan entre -7.5 a -8.6 por ciento. Esto dependerá también de qué tan rápido se dé la recuperación de nuestro vecino del norte. Para Estados Unidos, la OCDE considera una caída de -7.3 por ciento en el escenario de un solo brote y -8.8 por ciento en el escenario de un segundo brote. Las actividades de construcción y consultoría son altamente dependientes de la economía en general. Caídas pronunciadas impactan severamente el sector y tardan en recuperarse varios años. En el caso de México, por cada punto que cae la economía, el sector de infraestructura es el doble. Es decir, si la baja en el Producto Interno Bruto (PIB) fuera de -8.6 por ciento, en la infraestructura podría decrecer 17 por ciento. Se presenta entonces un escenario difícil para la economía mexicana en los próximos meses. Son notorios los efectos de la parálisis de la actividad económica y la rotura de las cadenas de suministro en varios sectores. Y sin duda una de las vías de recuperación lo constituye la inversión en infraestructura. Una buena noticia es la reapertura gradual de la industria de la construcción, que ha tomado las previsiones y adoptados protocolos necesarios para una sana reapertura. El uso de las inversiones en infraestructura como una salida “anticíclica” ante el nuevo escenario es una de las fórmulas probadas que están adoptando varios países en el mundo. Según estudios del Foro Económico Mundial, está probado el papel de la infraestructura como “columna vertebral” del desarrollo económico y social. Se estima que la inversión de 1 por ciento del PIB en infraestructura genera un crecimiento de 0.4 por ciento del PIB el mismo año y de 1.5 por ciento cuatro años después.

Así las cosas, se requieren proyectos que ayuden a la creación rápida de empleo temporal como los caminos rurales de mano de obra, pasando por los programas de mejoramiento urbano en manos de la Sedatu en varias ciudades del país, como proyectos de saneamiento y reducción del déficit de abastecimiento de agua potable y alcantarillado. Se ha ratificado la continuación de los megaproyectos de infraestructura promovidos con recursos públicos de la federación, donde se ubica el Tren Maya, la Refinería de Dos Bocas, el Aeropuerto de Santa Lucía y el Corredor Interoceánico en el Istmo de Tehuantepec. En diversos foros el gobierno ha indicado que impulsará también los proyectos contenidos en el denominado Acuerdo Nacional de Inversión en Infraestructura, publicado a fines de 2019. A la fecha sólo 2 proyectos allí contenidos (de 147) se han detonado e iniciado su construcción, por lo que se identifica la necesidad de acelerar las etapas de preparación y autorización de éstos, contenidos en el acuerdo, especialmente para los denominados desdoblamientos carreteros, que son los más avanzados en su proceso de autorización. Se ha anunciado también por parte del Titular de la Unidad de Inversiones de la SHCP, que se privilegiará la recepción de las denominadas Propuestas NO solicitadas en el marco de la Ley de APP, preferentemente aquellas que para su desarrollo no requieran de subvención pública, debido al poco espacio fiscal que actualmente tiene el gobierno federal. /CORONAVIRUS COVID-19 México tiene la fortaleza de estar situado estratégicamente al lado de la Unión Americana, por lo que existe una oportunidad de reaperturar considerando la reactivación de la planta productiva ubicada en EU. Basta mencionar que México es el principal socio comercial de la Unión Americana con un valor que supera 615 mil millones de dólares anuales (2019) y que, de la mano del T–MEC, podría impulsar diversas ramas económicas. La pandemia ha puesto también en evidencia la fragilidad y alto riesgo al que están expuestos las cadenas de suministro, reflexionándose sobre el denominado near shoring y la conveniencia de disponer para América del Norte de proveedores regionales cercanos, sustituyendo proveeduría de insumos y productos particularmente de China. Esta coyuntura abre la oportunidad de retomar el impulso de México como Plataforma Logística. Esto impulsaría la necesidad de acelerar también otros proyectos de infraestructura entre los que se encontrarían los relativos a incremento de capacidad portuaria instalada, el desarrollo de zonas de almacenamiento logístico en puertos o ciudades del interior para la conformación de plataformas logísticas de diversa naturaleza y para distintas categorías de productos especializados, reducir o eliminar cuellos de botella en acceso a zonas urbanas, el desarrollo de instalaciones logísticas y centros de servicios de transporte, el mejorar convivencia urbano-ferroviaria y las mejoras, ampliaciones o nuevos puertos fronterizos en el norte del país, incluyendo sus corredores de acceso en ambos lados de la frontera. En este contexto el desarrollo del Corredor Interoceánico y la planificación adecuada e integral de las ciudades fronterizas se vuelve una oportunidad única en el nuevo escenario post COVID-19.

Se abre así un amplio panorama para la participación privada en infraestructura, que tendrá necesariamente que transitar por fórmulas de asociación mixta con la participación de los sectores público, privado y social, en el marco de una nueva familia de proyectos de inversión en infraestructura con sentido económico y social. Otro punto fundamental es el uso de las nuevas tecnologías de información como apoyo a la infraestructura logística del país, de cara a la nueva oportunidad que ofrece el T-MEC. Si México logró cuadruplicar las exportaciones a EU durante el TLCAN se abre un espacio para un crecimiento exponencial con el T–MEC, considerando que en los últimos 20 años China multiplicó por 20 veces su exportación a la Unión Americana. Es la gran oportunidad para México.

Fuente: El Heraldo de México / Internet, Información, 01:00, 23/06/2020

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