¿Qué le preocupan a la iniciativa privada de la reforma eléctrica? (Expansión)

Publicado: 6 abril, 2022

La relación entre las compañías privadas y el gobierno federal ha sido complicada desde antes del inicio del sexenio. Pero la reforma eléctrica, cuyo proceso para ser votada en Diputados ya ha comenzado, podría considerarse, en caso de ser aprobada, el golpe más grande hasta ahora hacia el sector privado. No solo las compañías de generación eléctrica o con inversiones derivadas de la reforma de 2013 se han declarado en contra de la iniciativa, las principales organizaciones empresariales y manufactureras ya han asegurado que la iniciativa presidencial aumentaría sus costos de producción y abona al clima de desconfianza para las inversiones.

El documento, que en su dictaminación no sufrió grandes cambios, cancela todos los contratos privados y elimina la figura de autoabasto, un tipo de generación que es utilizada por una gran parte de compañías que consumen electricidad de plantas construidas con inversiones privadas basadas en permisos otorgados antes de la reforma de 2013, pero con lo que el gobierno actual no está de acuerdo. Los industriales han asegurado que la CFE no tendrá la capacidad suficiente para ofertar toda la electricidad que algunos sectores necesitan para continuar creciendo o para cumplir con sus planes por aumentar su consumo de energía proveniente de fuentes limpias, toda vez que la estatal mexicana posee pocas plantas solares o eólicas y tampoco ha demostrado tener el capital suficiente para crecer sus inversiones. El Consejo Coordinador Empresarial (CCE), el principal organismo del sector, dijo a principios de año que hay más de 150 proyectos, que equivalen a 40,000 millones de dólares, que han sido detenidos por la incertidumbre regulatoria.

Las empresas con alguna central de generación argumentan que la reforma no deja claro qué pasará con sus activos. El documento dice que algunas de estas empresas –las que no tengan un contrato que dañe al Estado– podrán competir para vender su electricidad a la CFE, que se convertiría en el único comprador. Pero las reglas aún no están claras, los dueños de estas plantas de generación creen que los nuevos supuestos les hará perder la rentabilidad de sus inversiones y los industriales que la electricidad de CFE y su gestión no será suficiente para cumplir con su demanda de energía eléctrica. De enero a septiembre de 2021 se produjeron en México 244.8 Tera Watts hora, de los cuales la CFE generó 98.6 Tera Watts hora (40%) y los privados 146 Tera Watts hora (60%). “La duda es: ¿cómo desarrollará la Comisión Federal de Electricidad la capacidad adicional equivalente al 14% para alcanzar el 54% del total que establece esta reforma?”, cuestiona la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz.

Un impacto inflacionario Un potencial incremento en las tarifas es otro de los riesgos que las empresas vislumbran con la reforma eléctrica que impulsa el presidente Andrés Manuel López Obrador. Mientras que en 2021, el precio promedio de la electricidad que vendía la CFE en media tensión estuvo en 1.22 pesos por kW hora, los privados ofrecieron un precio promedio de 0.42 pesos por kW hora, según el promedio de las tarifas de la Comisión Reguladora de Energía.

Los industriales argumentan que limitar la modalidad de autoabastecimiento repercutiría en tarifas de electricidad menos competitivas. Además de que la capacidad limitada de fuentes renovables con la que cuenta la CFE, y la imperante necesidad de usar combustibles fósiles en la generación, podría incrementar el costo de la electricidad hasta en un 31%. Vicente Yáñez, presidente de la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales ( ANTAD), advirtió en enero pasado que, con los cambios que traerá consigo la reforma eléctrica, habrá un aumento de precios y un freno a la inversión. “En nuestro sector se dan mucho [estos contratos].

La electricidad es uno de los tres costos más importantes para nuestros asociados y, por supuesto, componen el precio de los productos. Impacta mucho más que la renta. ¿Qué pasaría? Pues dejaría menos recursos para la inversión, y no sólo en nuestro sector”, señaló en conferencia de prensa. “Nosotros calculamos que el costo de la energía eléctrica es de alrededor de 2 o 3% del precio de los productos, es enorme la afectación que se pudiera dar”. Meses antes, en noviembre de 2021, Rogelio Garza, director de administración y finanzas de La Comer, dijo en un encuentro con analistas, que la reforma tendrá un impacto de entre 15 y 20% en sus gastos totales de energía.

Entonces, adelantó que la cadena puso pausa a las inversiones en paneles solares para sus tiendas en México. Un incremento en uno de los principales costos fijos de las empresas minoristas inevitablemente se terminará trasladando a los productos, abonando al fenómeno inflacionario que merma el bolsillo de los consumidores desde finales de 2021.

La falta de competencia preocupa al sector hotelero Para el sector hotelero, la energía es uno de los costos fijos más importantes, además de la nómina. “Hoy la energía eléctrica es el cargo fijo más importante, entre la nómina y la energía eléctrica, ahí se van”, dice Nicolás Martínez, vicepresidente de desarrollo de Accor en México, Centroamérica y el Caribe. Un gasto fijo tan poco moldeable –dice Martínez– solo puede bajarse mediante la instalación de tecnología más eficiente en los complejos o vía la negociación con el proveedor. “Pero aquí sólo hay uno.

Por eso realmente se requiere que haya una atmósfera donde haya más oferta”, dice el directivo de Accor. “En cualquier sector de la economía, la mayor oferta es beneficiosa para los que operamos negocios”, añade. Federico Moreno Nickerson, vicepresidente de desarrollo de Apple Leisure Group reconoce que los empresarios pueden tener un papel activo en la eficiencia energética. “Creo que definitivamente es importante reducir los costos de energía, pero también hay responsabilidad de todos los empresarios y ciudadanos de conservar la energía, porque son esos dos factores”. Pero el directivo también espera tener un mercado más competitivo. “Yo tengo la esperanza de que prevalecerá un mecanismo para abaratar el costo de la energía, es lo que quisiera”, añade. -Un problema en las metas de reducción de emisiones El costo de la energía y la falta de competencia en el sector no son las únicas preocupaciones para las empresas.

También la falta de alternativas de energías limpias es un problema para las corporaciones multinacionales con ambiciosas metas de reducción de emisiones. El Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 establece que Mexico debe tener 35% de generación eléctrica limpia para 2024, y hacia proyecciones para contar con cerca del 50% al final de la década. Toda la inversión en generación solar y eólica en México en an~os recientes ha provenido del sector privado. La nueva generación limpia de CFE es muy reducida, mientras que el 99% de la generación solar y eólica que opera en México es de capital privado. Al adjudicarle a CFE el control y rectoría de la transición energética – además de cancelar los contratos existentes- la reforma destruiría lo avanzado hasta ahora y cancelaría la posibilidad de una matriz energética estructuralmente más limpia y eficiente. Esto porque se privilegiaría el despacho de la generación de CFE, usando algunas tecnologías, que, en otras latitudes, se están eliminando, como la del carbón y el combustóleo.

Para la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz eliminar los Certificados de Energías Limpias impediría a las empresas acreditar el uso de energías renovables, lo cual, a su vez, repercutiría en el cumplimiento de las obligaciones que las filiales deben acreditar en cada país para cumplir los compromisos de descarbonización que sus corporaciones se han planteado, derivados de los acuerdos internacionales suscritos por México, como el Acuerdo de París, la Agenda 2030 y la COP 26.

Esto ya ha prendido las alertas de los directores de algunas filiales en México. Francisco Garza, CEO de General Motors, dijo en noviembre de 2021 que México debía establecer un marco estructural para las energías renovables, pues de lo contrario el país dejará de ser un destino para la inversión. “General Motors no va a parar su visión cero (emisiones de carbono), y desafortunadamente si no existen las condiciones (para avanzar en el objetivo), México ya no va a ser un destino para la inversión”, advirtió el directivo durante la convención anual del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF). Pero la industria automotriz no es la única preocupada por no poder cumplir sus metas corporativas de reducción de emisiones. “Evidentemente estamos a la expectativa de ver cómo evolucionan las discusiones y ver cómo termina la propuesta. Ahorita es muy anticipado poder compartir una posición. Evidentemente, para nosotros es súper importante contar con opciones de energía verde, es parte de nuestro compromiso y creemos que es lo correcto, lo que tenemos que hacer y mientras más disponibilidad de energía verde”, dijo Francisco Ríos, director de asuntos corporativos Mars Pet Nutrition México.

La compañía anunció en febrero una inversión de 2,100 millones de pesos para la expansión de su planta de alimento para mascotas en Querétaro. Durante el anuncio, directivos adelantaron que la electricidad para este complejo se suministrará del parque eólico en Dzilam Bravo, Yucatán. Esta fábrica de la dueña de marcas como Pedigree y Whiska contará con la certificación LEED (Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental, por su sigla en inglés) como edificio sostenible, lo que significa que será diseñado para ahorrar energía y agua. La empresa ya abastece con energía renovable en sus siete plantas en México. Con información de Diana Nava, Nancy Malacara, Mara Echeverría, Juan Tolentino e Ivet Rodríguez.

Fuente: Expansión / CDMX / Internet, Información, 04:00, 06/04/2022