En esta ocasión, Walter Campos, General Manager Latam de Yuno, opina sobre cómo la inteligencia artificial convierte cada transacción en decisiones de negocio.

El comercio electrónico en México ha dejado de ser una alternativa para convertirse en un componente esencial del retail. De acuerdo con la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO), las ventas online retail alcanzaron un valor de 789.7 mil millones de pesos durante 2024, un crecimiento de 16.3% respecto al año anterior. Este avance refleja a un consumidor cada vez más habituado a comprar por canales digitales, pero también plantea una pregunta para las empresas: ¿qué tan preparadas están para gestionar la complejidad que existe detrás de cada transacción?

Hoy, un retailer puede operar con múltiples métodos de pago, proveedores, monedas, canales y modelos de compra. Para el consumidor, todo debería ocurrir en segundos y sin fricciones. Para las empresas, sin embargo, cada operación genera una enorme cantidad de información que puede determinar si una venta se concreta, se pierde o, incluso, si un cliente decide regresar.

Cuando los datos empiezan a decidir

El reto, entonces, ya no consiste solamente en ofrecer más opciones de pago, sino en contar con la inteligencia necesaria para entender qué sucede con cada transacción y actuar en consecuencia. El Global Payments Report 2025, de McKinsey, plantea que la industria global de pagos atraviesa un punto de inflexión impulsado por la digitalización, la inteligencia artificial y la diversificación de los sistemas de pago. Para los retailers, esta transformación tiene una implicación concreta: a medida que aumentan el volumen y la complejidad de las operaciones, también crece la necesidad de convertir los datos en decisiones.

Aquí es donde la inteligencia artificial puede marcar una diferencia. Su valor no radica únicamente en procesar grandes cantidades de información, sino en identificar patrones que serían difíciles de detectar manualmente y hacerlo con la velocidad que exige el comercio digital.

Lo que revela una venta perdida

Un pago rechazado no debería analizarse solamente como una transacción fallida. Puede ser una señal de que existe un problema con un proveedor, una ruta de procesamiento o un método de pago específico. De la misma manera, una variación inesperada en las tasas de aprobación puede revelar una oportunidad para mejorar la conversión antes de que el impacto se refleje en los resultados del negocio.

La IA permite analizar variables como las tasas de conversión, el desempeño de los proveedores, los motivos de rechazo y los niveles de fraude para identificar patrones y generar recomendaciones que ayuden a optimizar el procesamiento de pagos. Esto representa un cambio importante en la manera de entender los datos.

Del reporte a la acción inmediata

Durante años, las empresas han invertido en generar reportes y tableros para conocer el comportamiento de sus operaciones. El siguiente paso es lograr que esa información no se limite a un análisis posterior, sino que ayude a tomar decisiones mientras las operaciones ocurren.

Para el retail, esto puede traducirse en algo tan concreto como recuperar una venta que, de otro modo, se habría perdido; mejorar la tasa de aprobación, o detectar una anomalía antes de que se convierta en un problema mayor.

Cada segundo, una oportunidad

La oportunidad de la inteligencia artificial en los pagos, por lo tanto, no está en reemplazar el criterio de las empresas, sino en brindarles una capacidad de análisis mucho más rápida y profunda. En un mercado donde la experiencia del consumidor es cada vez más determinante, cada segundo cuenta y cada transacción contiene información valiosa.

El futuro del retail digital no estará definido únicamente por quién tenga más productos, promociones o canales. También estará determinado por quién sea capaz de entender mejor lo que ocurre detrás de cada compra.

Cuando el pago se convierte en crecimiento

La próxima ventaja competitiva estará en convertir los datos de pago en decisiones inteligentes y hacerlo en tiempo real. Cuando una empresa entiende por qué falla una transacción, dónde pierde conversión y qué puede hacer para evitarlo, los pagos dejan de ser el último paso de una compra y se convierten en una fuente estratégica de crecimiento.