La fiesta futbolera mundial de 2026 no solo modificará las dinámicas de audiencia en México y América Latina; también evidenciará un cambio generacional en los hábitos de consumo. De acuerdo con un análisis de NielsenIQ (NIQ), la Generación Z tendrá un papel relevante en la evolución de la llamada “canasta mundialista”, al impulsar preferencias distintas a las tradicionalmente asociadas con las reuniones deportivas.
El cambio se observará principalmente en tres frentes: una menor inclinación hacia el consumo de alcohol, una mayor demanda de productos con atributos saludables y una búsqueda más activa de formatos que representen ahorro directo para los hogares.
La Gen Z redefine la “canasta mundialista”
Históricamente, los partidos de fútbol han detonado el consumo de categorías como cerveza, botanas, dulces, chocolates y bebidas alcohólicas. Sin embargo, NIQ advierte que el perfil del consumidor rumbo al torneo de 2026 estará más influenciado por jóvenes que buscan opciones alternativas, funcionales y con mejor relación entre precio y valor.
Según el análisis, las categorías típicamente consumidas durante encuentros deportivos registran un incremento promedio de 13% en volumen de ventas durante la semana del partido. En México, eventos recientes como la final del torneo Apertura 2025 mostraron aumentos relevantes frente a su media trimestral: chocolate creció 40%, vino 27%, whisky 22%, platos desechables 15%, cerveza 12%, botanas y cacahuates 9%, y dulces 8%.
No obstante, la Generación Z podría modificar la composición de esa canasta. Además de los productos tradicionales para compartir, se espera una mayor presencia de versiones sin alcohol, productos bajos en calorías o grasas, opciones libres de azúcar, gluten o conservadores, así como presentaciones promocionales o familiares.
Menor consumo de alcohol abre espacio a nuevas categorías
Uno de los cambios más claros identificados por NIQ es la preferencia de la Generación Z por un menor consumo de alcohol. Esta tendencia abre oportunidades para bebidas alternativas y productos diferenciados dentro de categorías que tradicionalmente han acompañado los partidos de fútbol.
En cerveza, por ejemplo, se observa crecimiento en marcas de segmentos más altos, particularmente opciones premium. Al mismo tiempo, las versiones sin alcohol y los productos “libres de” comienzan a ganar terreno entre consumidores jóvenes que buscan participar en la convivencia sin replicar necesariamente los patrones de consumo de generaciones anteriores.
Esta tendencia también se extiende a otras categorías como jugos, panes, licores, quesos y galletas, donde los segmentos premium, funcionales o con atributos saludables muestran mayor dinamismo.
Compras más racionales ante presión económica
El cambio generacional no estará separado del contexto económico. NIQ señala que, aunque los ingresos reales de la población han aumentado desde el último encuentro mundialista, otros gastos compiten directamente por el presupuesto de los hogares, como el pago de deudas, alimentos y salud.
Esta presión ya se refleja en el desempeño del consumo masivo en México. Mientras que en el tercer trimestre de 2022, previo al mundial de Qatar, la variación de volumen de ventas totales de FMCG fue positiva, con 3.0%, para el cuarto trimestre de 2025 se ubicó cerca de -2.0%.
Ante este escenario, el consumidor joven será más selectivo. Para la Gen Z, la decisión de compra no dependerá únicamente de la marca o del momento futbolero, sino también del precio, el lugar de compra y el ahorro percibido.
Por ello, NIQ anticipa mayor relevancia de empaques de tamaño grande o familiar, formatos promocionales, envases retornables, opciones de bajo desembolso y marcas de menor precio.
Fútbol en múltiples pantallas, consumo en tiempo real
La forma de vivir el fútbol también cambia con las audiencias jóvenes. De acuerdo con NIQ, durante la edición mundialista de 2022 los aficionados en América consumieron 8.3% más horas de cobertura que en 2018, con 9.83 mil millones de horas en televisión lineal y 1.45 mil millones de horas en streaming digital.
México se posicionó como una de las principales potencias de audiencia a nivel global, al ocupar el octavo lugar del ranking general. El país registró 85 millones de espectadores en televisión lineal y 83 millones en plataformas de streaming.
“La forma en que los mexicanos viven el fútbol ha cambiado de manera definitiva. Hoy vemos una convivencia casi perfecta entre las pantallas tradicionales y las digitales, lo que abre una ventana de oportunidad única para que las marcas conecten con sus audiencias en tiempo real”, señaló Benjamín Calderón, líder de Customer Success de NIQ México.
Para las marcas, este comportamiento implica que la estrategia mundialista deberá ir más allá del punto de venta físico o del anuncio tradicional. La conversación ocurrirá en televisión, streaming, redes sociales y canales digitales, donde la Gen Z interactúa, compara precios y toma decisiones de compra con rapidez.
Marcas deberán ajustar precio, producto y canal
El patrocinio y la asociación con eventos deportivos seguirán siendo herramientas relevantes para las marcas. Durante la Copa América 2024, 58% de las marcas patrocinadoras ganaron participación de mercado en sus respectivas categorías. Además, 53% de las marcas de consumo masivo patrocinadoras mostraron una contribución positiva en sus ventas medias y 61% creció en volumen durante el torneo.
“El impulso existe, pero requiere de estrategias de distribución y precio sumamente precisas para traducirse en un crecimiento sostenible”, añadió Calderón.
Rumbo a 2026, la oportunidad estará en entender que la Gen Z no solo consume distinto, sino que redefine qué productos forman parte de la convivencia futbolera. Para capitalizar el torneo, las marcas deberán combinar innovación, precios competitivos, disponibilidad en canales físicos y digitales, y propuestas alineadas con hábitos de consumo más saludables y conscientes.